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Un llamado a la inteligencia y la paz en la región

 

Por Jorge Tribó
Mayo 5, 2008

 

La posibilidad de una guerra civil en Bolivia existe y es una alternativa que no puede dejarse de lado, solo que una negociación inteligente entre las partes pueda alejar esta posibilidad en la que ambas partes saldrán perdedoras (las familias del occidente y el oriente boliviano) y solamente ganaran las transnacionales que podrán volver a saquear a Bolivia, tal como ocurre hoy en Iraq o en la ex Yugoslavia.

En efecto, la transformación de Bolivia en un Vietnam, terminaría arrastrando a toda Sudamérica en una espiral de violencia e involucramiento de los países sudamericanos con un alto costo en vidas y bienes.

Pero para que exista una negociación inteligente, se debe tener en cuenta que a la embajada norteamericana no le conviene un pacto que fortalezca la soberanía de Bolivia, ellos quieren dividir para reinar (apoderarse de las reservas de hidrocarburos y controlar los comodities), es el plan que también tienen para Guayaquil (Ecuador), Zulia (Venezuela) Amazonía (Brasil) Acuífero Guaraní (Triple frontera) y Patagonia (Argentina), desde Argentina y Brasil debemos recordar que en caso de triunfar la secesión, el gas boliviano iría a California y no al mercado regional .

Dejando de lado al imperio, queda la oligarquía cruceña como referente local y en este caso, solo es posible negociar con aquellos a los que sus intereses no sean los de defender los intereses del imperio, sino los propios, como clase social y los de todos los cruceños en general, para ello se requiere una profunda revisión crítica y una nueva cosmovisión referida a sus propios intereses que, necesariamente pasa por involucrarse con un proyecto de soberanía nacional. Entre la alternativa de arriesgarlo todo o negociar un nuevo pacto social histórico, este último brindaría mas seguridad y beneficios locales, no solo a los sectores mas empobrecidos, sino a los empresarios que adopten una actitud de respaldo a un proyecto nacional que los involucre como actores legítimos del desarrollo.

Hay un punto en el cual las partes se pondrían fácilmente de acuerdo, si lo que se pretende es defender la cultura santacruceña (camba), en este sentido se podrían brindar todas las facilidades del caso, ya que las autonomías previstas en la nueva constitución del Estado incluye el respeto de todas las nacionalidades del país, en este sentido se podrían dar y ampliar las garantías de desarrollo cultural local.

Respecto de las riquezas hidrocarburíferas, salvo que existan agentes de potencias extranjeras incorporados al movimiento separatista, la elite santacruceña no tendría ningún motivo para oponerse a la nacionalización de los hidrocarburos ya que, en la época de Sánchez de Lozada, las regalías eran del aproximadamente el 20 % y actualmente ingresan al estado boliviano el 80% y este aumento en el ingreso, beneficia a todos por igual ya que se reparten ganancias que antes no existían, además,  con la nacionalización, la producción gasífera y petrolera pasa a manos bolivianas cuando antes eran extranjeras y no de Santa Cruz, el beneficio común es evidente, solo es cuestión de tomar el lápiz y sacar cuentas, salvo que algún dirigente saque ventajas personales fogoneando la entrega de la riqueza local a manos extranjeras, en este caso no es el pueblo de Santa Cruz el que saldrá beneficiado, sino algún que otro dirigente con expectativas de recibir retornos de parte de las petroleras (coima) cuando estas vuelvan a manos extranjeras, por último, perfectamente se podría negociar un ingreso para Santa Cruz, superior a las divisas que recibía durante el período de Sánchez de Lozada, ganando todo el país en su conjunto.

Respecto de la reforma agraria, deberían consensuarse políticas, por ejemplo un fondo adicional de la renta petrolera, para ser destinado a la compra de tierras destinadas a grupos cooperativos que se formen, teniendo en cuenta, en primer lugar, a la población nativa de Santa Cruz, discusión de políticas macro económicas que apunten a diversificar la producción agropecuaria que tenga en cuenta las necesidades del mercado interno y líneas de crédito para el fomento del desarrollo industrial local con participación del sector privado.

En simultaneo, debería darse una profunda reforma en las fuerzas armadas que permitan reforzar la unidad nacional, mediante la activación de batallones voluntarios de reserva y milicias territoriales que garanticen la unidad del territorio nacional, teniendo en cuenta que en última instancia, la unidad de la nación la puede dar una correcta política de defensa y seguridad desplegada a lo largo y ancho del territorio nacional.

La integridad territorial y seguridad de Bolivia es la integridad territorial y seguridad de Sudamérica.

 

 

jorge tribo <jorgetribo@yahoo.com.ar>