

Discurso del ciudadano Vicepresidente de la República / Presidente del Congreso Nacional Álvaro García Linera en la "Entrega de la Nueva Constitución Política del Estado"
La Paz , 15 de diciembre de 2007 (Plaza Murillo)
Hermanos y hermanas, nuestra Presidenta de la Asamblea Constituyente vino a entregarle al Presidente de la República , la nueva Constitución Política del Estado. En cada palabra, en cada letra, en cada coma de esta nueva Constitución, está el esfuerzo, el trabajo, el sufrimiento, está la voluntad inquebrantable de estos constituyentes que aguantaron las amenazas, la discriminación, los escupitajos, el abuso y la prepotencia. A pesar de ello, hermanos, en cada hoja, en cada letra, en cada página, tuvieron la valentía de resumir, de sintetizar, de juntar, todo lo que la Patria quiere, todo lo que Bolivia ama.
A los constituyentes que resistieron y que hoy le dicen a Bolivia: "Aquí estamos, firmes", ¡Felicidades compañeros! Les damos un aplauso por su valentía, por su trabajo y su entereza.
Está nueva Constitución -lo explicaba muy bien el compañero Ávalos, constituyente de Santa Cruz- es para todos. Esta Constitución la elaboraron y aprobaron representantes de Santa Cruz, Potosí, Pando, Cochabamba, Tarija, La Paz , Oruro, Chuquisaca y Beni. Estuvo el país entero.
Esta es una Constitución que protege y cobija a todos los bolivianos. Para el indígena y el comunario está garantizado el derecho a la tierra, al respeto, a un desarrollo digno, a un desarrollo en igualdad de condiciones. Para los 36 pueblos, naciones indígenas de nuestra Patria, se garantiza el reconocimiento de su igualdad, el reconocimiento Constitucional de que, a partir de hoy, con está Constitución, todos somos iguales, no hay bolivianos de primera ni de segunda, todos somos iguales, sin distinción de colores o de departamentos, de idiomas ni de vestimenta.
Pero también, en esta Constitución, está plasmado el respeto al esfuerzo personal de cada uno. Los campesinos, los profesionales, los empresarios, con nuestro esfuerzo, conseguimos una casa, un terreno, un lote, un carro, una moto; ese derecho a la propiedad privada está garantizado y santificado en nuestra nueva Constitución Política del Estado.
Pero también, la nueva Constitución consagra los derechos de la clase media, que estaba preocupada, que decía que había demasiado campesino e indígena en la Constituyente. Es cierto, lo había, pero ese campesino, ese indígena, tuvo la lucidez histórica de proteger a la clase media, de proteger el trabajo y la carrera del profesional, de proteger el derecho de la educación del joven, que si quiere va a una universidad pública, si quiere, a una universidad privada o, finalmente, si quiere, recibirá una educación religiosa. La nueva Constitución garantiza la libertad de escoger la creencia y la educación que uno quiere adoptar.
Es una Constitución que, como un gran padre, como un gran techo, nos cobija a todos, a los nueve millones de bolivianos. Nadie puede sentirse discriminado. La inversión y la propiedad del empresario están garantizadas; el esfuerzo, el reconocimiento y el salario del profesional están garantizados.
Los derechos de la mujer están garantizados en su protección, en su igualdad para recibir un salario y para tener una herencia en igual de condiciones que el varón.
Los trabajadores de las empresas públicas, como YPFB y Huanuni, hoy, con está Constitución, tienen asegurado que nadie, nunca más, volverá a privatizar lo que le pertenece al pueblo. Nadie más tocará los recursos del Estado, que son sagrados.
Nuestros hermanos cooperativistas, ahora, están reconocidos en sus derechos; el pequeño productor, el pequeño propietario, el vecino, el estudiante, el joven, el niño, la niña, hoy, por primera vez, están protegidos en un gran techo, con casco reforzado y con la tricolor, seguros de que nadie tocará sus derechos. Y estamos felices de ello.
Sin embargo, compañeros y compañeras, platicábamos con el Presidente hace un rato acerca de que si bien está nuestra Constitución protege a todos los bolivianos, hay algunos malos bolivianos que no la quieren, que protestan. Esas personas son bolivianos y la Asamblea Constituyente tuvo la paciencia y la buena voluntad de oírlos una y otra vez.
Cuando hubo problemas en el mes de agosto, mi Presidente de la República me dijo: "Compañero Álvaro, ayude un poco a lograr acuerdos con los sectores que se quieren alejar de la Constituyente , que protestan por la Constituyente , vaya usted y ayude a que se acerquen".
Este Vicepresidente siguió el mandato del Presidente de la República y convocó a todos los sectores, a las fuerzas constituyentes, a las fuerzas opositoras, los trajo a los señores de Podemos que no querían dialogar, porque son bolivianos y no los podemos marginar, y los sentamos en la mesa y les dijimos: "Señores constituyentes de Podemos, del MNR, ustedes son minoría, perdieron el poder, perdieron el Congreso, destruyeron el país, pero pese a todo ello, la generosidad del pueblo le abre las puertas para oírlos, queremos oírlos en sus propuestas, en sus necesidades, esta Asamblea Constituyente es para todos, sin discriminación".
La respuesta de estos señores fue la de no asistir a las reuniones, de oponerse a ellas, no asistir a los encuentros, no proponernos nada. Y cuál fue su única respuesta: quemar casas de congresistas en Pando, perseguir campesinos en la ciudad de Santa Cruz, perseguir congresistas en Sucre, apalear constituyentes, esa fue la respuesta.
Le conté lo sucedido al Presidente Morales y me dijo que hiciera un esfuerzo más y que dé la otra mejilla. Volví a convocarlos a pesar de está respuesta. Le dije a la Presidenta de la Constituyente que no respondiéramos violencia con violencia y que sigamos convocando al diálogo, y con esa autorización, fui a dialogar con el prefecto Costas, le pregunté cuál era su problema, por qué tanta rabia contra la Constituyente. Le dije que se sentara a la mesa de diálogo a exponer sus propuestas, sus preocupaciones, que las íbamos a transmitir a la Presidenta de la Constituyente. La respuesta fue no asistir al diálogo.
Convoqué al señor Branko Marinkovic, fui a su casa, porque también es boliviano y hay que oírlo y les fuimos a preguntar: "Señor, usted es empresario, sabemos que usted dirige el Comité Cívico, que usted tiene un conjunto de propuestas, siéntese en la mesa y tráigalas en papel para que la Asamblea Constituyente las tome en cuenta". La respuesta de Branko Marinkovic fue que la Asamblea Constituyente no servía. Esa fue la respuesta de esas personas.
El Gobierno y la Asamblea Constituyente hicieron todos los esfuerzos, no solamente para juntar a los sectores populares, obreros, campesinos de clase media, empresarial, sino que también se acercó a los opositores, los convocó a la mesa de diálogo y los invitó a que, con argumentos y con ideas, mejoraran la nueva CPE. Pero la respuesta fue el rechazo, la agresión, el insulto.
¿Qué más se podía hacer? Se hizo todo lo que se pudo, si ellos no vinieron a la mesa del diálogo, ellos mismos perdieron la oportunidad y no tienen derecho a reclamar porque no fueron contados, porque se alejaron de la Asamblea Constituyente.
La Asamblea Constituyente fue generosa, abrió los brazos a todos los bolivianos y a todas las bolivianas. Unos cuantos, contados con los dedos de la mano, se alejaron, le dieron la espalda; los respetamos y sus derechos están reconocidos, pero a lo que no tienen derecho es a amenazar la unidad, la integridad de nuestra Patria. Tendrán derecho a protestar, tendrán derecho a marchar, tendrán derecho a hacer huelga de hambre; pero no tienen derecho a tocar un solo milímetro de la unidad territorial de la Patria boliviana.
Esos sectores, esas cinco o diez pequeñas familias que se marginaron de la bolivianidad, pueden protestar, pueden mostrar su oposición, pero si hablan de separatismo, si hablan de divisionismo, frente a ellos habrá nueve millones de bolivianos y bolivianas, de Santa Cruz, de Pando, de La Paz , de Oruro, de Chuquisaca, de Beni, de Cochabamba, de Tarija, de Potosí, que les dirán: "¡No pasarán!".
La democracia es como una casa que nos cobija a todos, que nos protege a todos, y que nos da derechos; pero lo único que no está permitido, es ofender a la Patria , es descuartizar a la Patria , es querer partir a la Patria. Eso no lo permitiremos y frente a ello estará este pueblo victorioso, heroico, noble y sencillo que defenderá con sus manos, su conciencia y compromiso, la integridad de la Patria.
Más allá de esto, hermanos y hermanas, de esa preocupación de estas pocas familias que le dieron la espalda a la Patria , que odian a Bolivia, al pueblo, la nueva Constitución ya está terminada, y estamos muy felices, estamos muy contentos, es un día de felicidad para la Patria , es un día de felicidad para Bolivia.
Pero todavía falta un paso, estimado presidente Evo, falta que esa Constitución que recibió en sus manos, que aún tiene un artículo en disenso que no obtuvo dos tercios, ese artículo que no obtuvo dos tercios y que establece el límite de tierras que una persona puede tener, tiene que ir a nuestro Congreso y lo hará inmediatamente, estimado Presidente Evo. Sin embargo, en el Congreso, necesitamos dos tercios de los votos para aprobar el referéndum y, falta todavía noventa días para que la gente vaya a votar por tal o cual respuesta. Entonces, posiblemente en el Congreso estén los que quisieron matar la Constituyente , los que no quieren a Bolivia, los que pisotearon a bolivianos, y no querrán dar los dos tercios, por eso es muy importante que sigamos movilizados, que sigamos como hasta ahora, democráticamente, patrióticamente, defendiendo la Asamblea Constituyente , defendiendo la nueva Constitución Política del Estado y exigiendo al Congreso que, de una vez, se apruebe los dos tercios para el referéndum dirimidor.
Yo le contaba al presidente Morales que no tenemos mucho tiempo, quizás convoquemos al Congreso para el 31 de diciembre, hay que trabajar, el Congreso tiene que trabajar.
Espero que los senadores de oposición no le tengan miedo al trabajo, si tienen voluntad, tienen que venir a trabajar el día que sea necesario, si es el 1 de enero, el 1 de enero tiene que estar trabajando en el Congreso.
Estimado Presidente de la República , usted nos condujo hasta acá y estamos muy felices, no tenga la menor duda de que seguiremos marcando el ritmo, el paso y el lineamiento estratégico que usted está definiendo tan acertadamente, y detrás de nosotros tendrá este pueblo boliviano que apostó por el cambio, por la Patria , por la igualdad y por la transformación pacifica igualitaria de estas estructuras injustas.
Fuente: Dirección de Comunicación y Prensa - Vicepresidencia de la República