

PROGRAMA DE GOBIERNO MAS-IPSP
BOLIVIA DIGNA, SOBERANA Y PRODUCTIVA
PARA VIVIR BIEN
TÍTULO I
DIAGNÓSTICO
INTRODUCCIÓN
La presentación del Programa de Gobierno comienza con un diagnóstico resumido de la aplicación de los 20 años del modelo neoliberal y la exclusión del Estado del control del aparato productivo.
Planteamos ingresar a una nueva era estatal, recuperando e industrializando los recursos naturales renovables y no renovables, definiendo una explotación sostenible y sustentable de estos recursos, buscando que los beneficios lleguen directamente a la población boliviana.
Trazamos, como base del desarrollo económico del país, la construcción de una matriz productiva con capacidad de generar ahorro e inversión, empleo estable e ingresos y producción destinada al mercado interno y externo. Todo esto en base al control soberano del excedente económico y el protagonismo de los actores económicos sociales nacionales, en especial pequeños, medianos y microempresarios en el ámbito urbano y pequeños productores, campesinos y unidades familiares en el área rural.
Asimismo, proponemos la conformación de un Estado solidario y productivo que permita la convivencia con las empresas privadas, en torno a la materialización de los objetivos del nuevo patrón de desarrollo y la aplicación de una estrategia de desarrollo que permita la construcción de una economía solidaria, complementaria y comunitaria.
En el área social, formulamos un nuevo sistema de seguridad social a largo y corto plazo, bajo los principios de solidaridad y universalidad, para evitar un creciente déficit fiscal que fue ocasionado por la reforma de pensiones. Asimismo, en el campo de educación, sustituiremos la actual reforma educativa que no ha logrado sus objetivos.
CRISIS DE DOMINACIÓN Y CRISIS ESTRUCTURAL
Los últimos años, Bolivia vive dos tipos de crisis, por una parte de dominación y, por otro lado, estructural en el plano económico y social. La crisis de dominación –o del sistema político- que vive Bolivia hace varios años no encuentra una acertada resolución. Ésta se refiere a la inexistencia de hegemonía clara en el orden político y económico, en palabras sencillas: no se sabe quién manda a quién. Debido a esta situación, las decisiones fundamentales acerca de la dinámica social, económica y política recaen en fuerzas externas, organismos multilaterales, países desarrollados y empresas transnacionales.
A lo largo de los últimos 20 años, la clase dominante y el sistema de partidos políticos se subordinaron sin condiciones al modelo económico neoliberal provocando, paralelamente, un vaciamiento ideológico y de principios de ambos. Entonces, el neoliberalismo dejó sin contenido a los partidos políticos y a una fracción importante de la clase dominante, producto de la globalización mundial capitalista.
La crisis de dominación se expresa, por una parte, en el profundo debilitamiento de los empresarios del Occidente. La desestructuración de la minería influyó de sobremanera teniendo implicaciones sobre el comercio, servicios e industria manufacturera, en especial sobre la actual inexistencia de visión de país por parte de estos sectores dominantes. El extremo es que estos no tienen, en la actualidad, una propuesta concreta acerca de un proyecto de país y siguen insistiendo con la política neoliberal.
Por otro lado, emergieron en el Oriente del país nuevos sectores dominantes, concentrados especialmente en Santa Cruz. En el transcurso de los últimos 20 años lograron consolidar su situación económica mediante su inserción a la economía globalizada, la peculiaridad de estos empresarios es también la falta de visión de país ya que optaron por el espacio geográfico, local o regional, para la producción y reproducción de sus intereses. En el mejor de los casos lo regional con el pasar del tiempo tendría que conformar una visión de país. A este hecho responde el planteamiento y reivindicación de las autonomías, a cuya concepción se adscribieron Tarija, Beni y Pando.
Simultáneamente, a lo largo de los últimos años, emergieron los movimientos sociales cuestionando dos hechos históricos fundamentales. Primero, la historia larga, es decir la forma cómo se construyó Bolivia a lo largo de su vida republicana dejando saldos tales como la discriminación, racismo y exclusión económica, política, social y cultural afectando, por supuesto, a la mayoría de la población indígena y, en segundo término, a la historia corta, a la democracia representativa y al neoliberalismo ya que acentuaron los saldos anteriormente señalados.
En este marco, se conformaron en el país nuevos poderes económicos con fuerte incidencia política, entre ellos las empresas transnacionales, grupos empresariales nacionales, organismos multilaterales y países que tiene intereses en Bolivia. Por las circunstancias anotadas, no tienen la perspectiva de solucionar las tareas nacionales pendientes. En ese sentido también está en pugna el sujeto social de cambio que haga posible las mutaciones históricas y las que exige la realidad económica y social.
Bolivia está enfrentando una crisis estructural en el plano económico, político y social. Esta crisis estructural se explica por la concepción y efectos del Neoliberalismo y del Capitalismo de Estado, ambas concepciones tuvieron como objetivo fundamental modernizar y homogeneizar la sociedad y la economía. Empero no se logró este objetivo, más bien se acentuaron las desigualdades, heterogeneidades y asimetrías económicas, sociales y regionales.
La emergencia de los movimientos sociales implica la presencia de un nuevo sujeto social de cambio cuyos objetivos se centran en convertirse en hegemónicos con la finalidad de irradiar al país una visión de nacional con proyecciones de solucionar las tareas pendientes que no fueron resueltas en la historia y abordar, de igual manera, los retos actuales.
CONSOLIDACIÓN DEL PATRÓN DE DESARROLLO PRIMARIO EXPORTADOR
En las dos estrategias de desarrollo, Capitalismo de Estado y Neoliberalismo, vigentes sucesivamente desde la década del cincuenta, se consolidó el modelo primario exportador, la diferencia fue el desplazamiento de las exportaciones de la minería a los hidrocarburos. En otras palabras, la producción, explotación y exportación de recursos naturales no renovables fueron la base que permitió la construcción de las relaciones económicas, políticas y sociales. En los últimos años se ingresó a la explotación de los recursos naturales renovables.
En consecuencia, se ha constituido un eje de crecimiento asentado en las ventajas comparativas estáticas, cuyos pilares centrales son la explotación de las actividades primarias proveedoras de materias primas y de la fuerza laboral. Asimismo, el modelo primario exportador significa escasa interrelación con otras actividades productivas, por esta razón el peso de la industria manufacturera es bastante reducido, su producción se orienta fundamentalmente a la demanda de altos ingresos.
El modelo primario exportador generó una economía dual. Por una parte, un segmento moderno constituido por empresas transnacionales y pocas empresas nacionales grandes. Las características son la presencia de un nivel tecnológico importante, alta productividad, vinculación con el mercado internacional, intensivo en capital, genera poco empleo y produce, se apropia y usa el excedente económico alrededor de sus intereses. Las políticas estatales, en las dos estrategias mencionadas, se orientaron prioritariamente a este segmento beneficiándolos en los diferentes gobiernos.
Por otro lado, un segmento atrasado conformado por empresarios nacionales y unidades de pequeña escala. Medianos, pequeños y micros en el ámbito urbano y pequeños productores, campesinos, comunidades y familias en el área rural. Las características son un fuerte rezago tecnológico, baja productividad, bajos niveles de ganancia, niveles de sobrevivencia, vinculación al mercado interno y capacidad de generar la mayor cantidad de empleo. Este segmento no logró construir un núcleo productivo con capacidad de generar excedente económico por estar trabajando con altas tasas de interés fijadas por las microfinanzas. Estuvieron a lo largo del tiempo excluidos de las políticas estatales.
Con este tipo de economía y sociedad se profundizó o acentuó la heterogeneidad estructural, es decir la convivencia de diferentes unidades económicas que tienen potencialidades y demandas cualitativamente asimétricas. A su vez la heterogeneidad estructural y la economía dual son los puntales centrales para la dispersión de la matriz productiva y la generación de excedente económico. Asimismo, en el sentido amplio de la palabra, es recurrente la ausencia del núcleo productivo que oriente el proceso y la dinámica de la acumulación de capital en términos integrales ya que este proceso estuvo subordinado básicamente a la explotación de recursos naturales ligados al mercado internacional.
PRIVATIZACIÓN DE LA GENERACIÓN Y USO DEL EXCEDENTE ECONÓMICO
La privatización, llamada capitalización, de las empresas públicas permitió la presencia de empresas extranjeras en la producción y explotación de recursos naturales no renovables, hidrocarburos y minería, en actividades de servicios, telecomunicaciones, energía eléctrica, transporte ferroviario, en la producción de agricultura comercial, sistema financiero e industria manufacturera.
La característica fundamental de este proceso gira en torno a la privatización de la generación, apropiación y distribución del excedente económico a favor de los intereses de las empresas extranjeras. Resultado de este fenómeno el Estado se beneficia sólo de la captación de impuestos y regalías ya que perdió totalmente el control del ciclo de la generación del excedente. Se enajenó las empresas públicas y los recursos naturales estratégicos. Bolivia se convirtió en exportadora de capitales a los países desarrollados.
Según datos por confirmarse, la llamada capitalización habría significado un ingreso de aproximadamente de 1500 millones de dólares, en tanto que las reformas al Estado, para someterlo al modelo neoliberal, significó un gasto de más de 1700 millones de dólares.
Además este proceso permitió la concentración del excedente en manos de pocas empresas extranjeras teniendo efectos perniciosos ya que el destino del mismo también está en manos de estas empresas.
DESESTRUCTURACION PRODUCTIVA Y EMPRESARIAL
El ciclo primario exportador, en el marco del neoliberalismo, se caracteriza por presentar dos elementos centrales, los cuales a su vez, permiten explicar la dinámica del aparato productivo. Por una parte la conformación de una economía dual y, por otro lado, la profundización de una visión de enclave.
La economía dual consiste en la fragmentación del aparato productivo en dos partes, el segmento moderno y el tradicional. En el moderno participan las empresas transnacionales y las grandes nacionales, las características más sobresalientes giran en torno a la introducción de nueva tecnología, alto nivel de productividad, administración y gerencia empresarial, actividades intensivas en capital y escasa demanda de fuerza de trabajo.
La producción está asociada al mercado externo, especialmente de hidrocarburos, minería, soya y derivados y productos forestales. La producción de servicios está asociada a estas actividades y al mercado interno, es el caso concreto de telecomunicaciones, energía eléctrica, transporte ferroviario y otros. Este segmento propugna animadamente el neoliberalismo y la globalización, esto es así porque son los principales beneficiarios de ambos procesos, además en este segmento se produce, apropia y dispone el excedente económico nacional materializado principalmente en la producción y exportación de recursos naturales como materia prima.
En este segmento, además, se acentúa la economía de enclave, ahora especialmente por la importancia que toman los hidrocarburos. El enclave consiste en la presencia de infraestructura y dinámica económica que conecta los puntos de producción con los de exportación, pozos petroleros y gasoductos a los mercados de exportación, quedando las regiones y otras actividades sin absorber los beneficios de esta dinámica. En otras palabras, el enclave se resume en la producción y salida del excedente económico sin control por parte del Estado y sin beneficio para las regiones y la sociedad. Esto aconteció para el caso de la minería y puede suceder si continúa de esta manera con los hidrocarburos.
El segmento tradicional está compuesto básicamente por empresas y unidades económicas nacionales, medianas, pequeñas y micros en el ámbito urbano y pequeños productores, campesinos y comunidades en el área rural. Los actores de este segmento estuvieron secularmente excluidos de las políticas públicas, reflejo de este fenómeno es la acentuada obsolescencia del aparato productivo, la tecnología data de fines del siglo XIX o inicios del XX, la productividad es baja, predominan las visiones de dirección familiar con escasa administración y gerencia empresarial, producen bienes orientados al mercado interno cuya base de venta se asienta en precios bajos. Lo sobresaliente de este segmento es la poca capacidad de generar recurrentemente excedentes económicos, reinvertirlos y asegurar una dinámica sostenida a pesar de ser cuantitativamente las unidades económicas más significativas y las que generan la mayor parte del empleo nacional.
En consecuencia, en este segmento se observa una profunda desestructuración productiva debido a la obsolescencia del aparato productivo, a la inversión solo para la reposición, pocas inversiones nuevas, baja productividad y competitividad, atraso tecnológico, bajos niveles de organización, administración y gestión, baja formación empresarial, limitados programas de calificación de la fuerza de trabajo, baja rentabilidad en sectores productivos, principalmente industria manufacturera y actividades agropecuarias, escasa incorporación de valor agregado y bajo grado de articulación de la economía, altas tasas de interés de las microfinancieras.
En los 20 años de neoliberalismo, los sectores dominantes y el sistema político optó por dar un protagonismo central a las empresas y empresarios transnacionales y a un número reducido de empresarios nacionales grandes. Mientras que la mayoría de los empresarios nacionales y las unidades económicas de diferente escala perdi eron sus bases materiales resultado de la privatización y el achicamiento del Estado.
Los empresarios, especialmente los grandes, no asumieron el reto de constituirse en protagonistas centrales del neoliberalismo porque las condiciones no les fueron favorables, también porque históricamente mostraron una mentalidad empresarial corto placista, acostumbrados a vivir a costa del Estado y con aversión al riesgo y actitudes altamente especulativas.
El debilitamiento del empresariado nacional se debió a la atención del
Estado a la inversión extranjera, reducción y/o estancamiento del producto interno bruto por habitante, a pesar de este hecho en las últimas dos décadas se refugiaron en el mercado interno. A pesar de generar empleo estuvieron ausentes de las políticas estatales.El ciclo primario exportador, cuyas características centrales son la economía dual, el enclave y la producción y exportación de recursos naturales como materia prima, concentra la riqueza en pocas empresas y asimismo provoca una desigual distribución del ingreso.
DESARROLLO RURAL IRRESUELTO
El problema agrario actual tiene como núcleo central el control de la propiedad de la tierra y del territorio . El conflicto por la tierra y el territorio gira en torno al aprovechamiento a los recursos naturales renovables (tierra, agua, bosques, biodiversidad) y no renovables (minerales e hidrocarburos). El conflicto de tierra y territorio tiene un carácter económico pues la explotación de la tierra y de los recursos naturales tiene como finalidad la obtención de ganancias en el corto plazo para los inversionistas privados y especulación de los terratenientes, quienes utilizan estos recursos como factores productivos en combinación con trabajo asalariado, tecnología productiva renovada e insumos nuevos. En este sentido los recursos naturales son fuente de riqueza y acumulación de capital que beneficia a los inversionistas privados y en muy baja magnitud a las finanzas públicas y a las comunidades rurales.
De esta manera el carácter social de la distribución de la tierra como base para la subsistencia de las familias rurales es sustituido por el carácter económico de la tierra como factor productivo, sujeto al mercado de tierras, único mecanismo de acceso a la tierra a través de las modalidades de compra venta, alquiler, sucesión hereditaria y otras formas. En consecuencia la tierra es un bien económico asignado por el mercado de tierras, con lo cual la distribución de tierras como recurso social destinado a la subsistencia de la población rural pierde su prioridad. La segunda implicancia del carácter económico de la tierra y los recursos naturales está relacionada con la producción agraria cuyo destino preferencial es la exportación al mercado global en detrimento del abastecimiento de alimentos al mercado interno. La tercera consecuencia es la dependencia de la seguridad alimentaria de la población rural a la disponibilidad de alimentos, de tal manera que la insuficiencia alimentaria es cubierta con importaciones de alimentos y donaciones. Su acceso sólo es factible a través del mercado, para quienes disponen de ingresos monetarios.
Complementariamente, el desarrollo rural, entendido como la base material para la producción agraria –agricultura, ganadería, forestales, biodiversidad-, así como la producción no agraria –minería, hidrocarburos, turismo- comprende el espacio territorial en el que está asentada la población rural y las actividades económicas, la infraestructura física vial y de comunicaciones, los servicios sociales y los servicios productivos, que prestan apoyo a la diversidad de las actividades económicas rurales, las cuales están orientadas preponderantemente al mercado externo y limitadamente al mercado interno –local y nacional- en función de las inversiones privadas. Por otra parte se tiene la producción de alimentos por parte de la población campesina que alimenta a las ciudades.
En consecuencia, esto lleva a la reorientación del desarrollo rural de acuerdo a dos premisas, la primera la generación de empleo e ingresos extraprediales (no agrarios) de la población rural y la segunda, la articulación de las áreas rurales y urbanas en una unidad rural-urbana integrada en función de la mayor integración de la producción rural con el mercado urbano, a través de la identificación y promoción de cadenas productivas exportadoras.
ESTANCAMIENTO DEL SECTOR EXTERNO
El neoliberalismo se planteó como un objetivo central el de reorientar el aparato productivo nacional hacia la exportación, diversificando la producción y los mercados de exportación.
Después de 20 años el perfil y composición de las exportaciones no mejoro, se continua exportando materias primas, la diferencia radica en el cambio de estos productos o sectores. A manera de ejemplo, a lo largo de la historia, los productos relevantes fueron la plata, el estaño, el caucho, petróleo, gas natural, complejo soyero y gas natural. La economía del país, inclusive la política y el Estado giraron alrededor de los ciclos que presentaron cada uno de estos productos.
El sector externo, a lo largo de los últimos años, tuvo tensiones debido a un conjunto de factores. Por una parte, la asimetría entre la generación de divisas y los usos requeridos generaron el déficit en la balanza comercial. Las divisas obtenidas a través de las exportaciones no es suficiente para los gastos que se requiere ya que estos últimos se diversificaron y aumentaron en cantidad, así se tiene obligaciones para la remisión de utilidades y dividendos por parte de las empresas transnacionales, servicio de deuda externa, fuga de capitales e importaciones de materias primas, bienes intermedios, bienes de capital y bienes de consumo suntuario. Este desequilibrio provoca un déficit de divisas, para cubrir se recurre a la deuda externa, donaciones y a la cuenta de capitales, especialmente si el momento expresa flujo de inversión extranjera directa.
El deterioro de los términos del intercambio, expresado en el ritmo de aumento de precios de los bienes manufactureros a una dinámica mayor que el precio de las materias primas, significó, por una parte, disminución en el ingreso de divisas y, por otro, se requirió mayor cantidad de divisas para comprar el mismo producto.
El neoliberalismo, además de diversificar la oferta exportable planteó que los mercados deberían transitar por la misma dirección, empero el destino de las exportaciones continua bastante concentrada en pocos mercados, Colombia, Perú, Estados Unidos e Inglaterra son los principales puntos de destino de las exportaciones.
Entonces, todos los factores señalados generan un ambiente de fragilidad del comercio exterior expresado principalmente por la fuerte regulación en la utilización de las divisas.
POBREZA, EMPLEO E INGRESOS
El mercado laboral y las condiciones de vida de la población se desenvuelven en un escenario de incertidumbre absoluta. La demanda de empleo crece a un ritmo por debajo de la oferta de trabajo, en otras palabras existe baja capacidad de absorción de empleo debido a las inversiones intensivas en capital, en especial en el segmento moderno, lo que provocó la ampliación del sector informal urbano.
La estructura del mercado de trabajo urbano está conformado por el 68% del empleo en el sector informal urbano y el 32% en el Estado y las empresas privadas. Conforme pasa el tiempo, la estructura tiende a acentuarse ya que las empresas redujeron considerablemente las opciones laborales, mientras que la oferta tiene una tendencia a elevarse por crecimiento vegetativo de la población, por migraciones y despidos de trabajadores. La oferta laboral anual asciende a 90000 trabajadores.
La postura neoliberal propugna que los empresarios tengan como base fundamental de la productividad y la competitividad a la flexibilización o precarización laboral que consiste en la inestabilidad del trabajo, la prolongación de la jornada laboral, el trabajo eventual, la elevación de la tasa de participación familiar y el aumento del desempleo abierto. Por supuesto estas condiciones laborales y de vida tienen un horizonte corto de duración, no se puede admitir que la productividad se apoye en la flexibilización laboral y no en factores que conforman círculos positivos de la productividad, como ser la tecnología, la diferenciación de productos, la gerencia y la administración.
Estas condiciones laborales, por supuesto, contribuyen en gran medida a mantener o acentuar la pobreza de las familias porque los ingresos que obtienen no pueden cubrir la canasta de satisfactores.
La asimetría entre la oferta y demanda laboral permitió la permanente ampliación del Sector Informal Urbano, los últimos años mostró una profunda saturación debido a los límites que tiene el mercado y a la excesiva oferta de productos. Por estas razones, inclusive se observa en las unidades económicas de pequeña escala autorregulación de la precarización de las relaciones laborales y autoexplotación de los trabajadores.
La flexibilización laboral a nivel mundial está regulando el mercado del trabajo, en los países centrales la tendencia de los salarios es a la estabilización mientras que en los países periféricos es a la caída. Por esta razón las condiciones para la nueva división internacional del trabajo son mano de obra disciplinada y reducción de salarios.
Las políticas de lucha contra la pobreza –impuestas por organismos internacionales- en el área rural y los diferentes enfoques de desarrollo, no tuvieron los resultados esperados ya que, en especial, en el Occidente del país la situación económica y social de los campesinos no mejoró. Al contrario, más bien se amplió y profundizó la pobreza originando un fuerte proceso de migración de los campesinos a las ciudades capitales de departamento e intermedias en búsqueda de mejores condiciones de vida que tampoco llegó.
DEBILITAMIENTO DEL ESTADO
Los 20 años de neoliberalismo construyeron un Estado profundamente débil, se transformó en Estado poroso porque no tiene bases materiales para cubrir las demandas sociales básicas debido a la privatización (exportación de utilidades) de las empresas públicas y a la transferencia de las obligaciones del pago de jubilaciones a la población inscrita en el antiguo sistema, en otras palabras a la privatización también del sistema de seguridad social de largo plazo.
Se restringió considerablemente las funciones y roles, la inversión pública priorizó el área social, salud, educación y saneamiento básico, infraestructura especialmente caminera y defensa nacional. Además se creó las Superintendencias para regular mercados y empresas que participan en un conjunto de actividades ligadas a los servicios. Entonces, el Estado es un articulador de infraestructura para las exportaciones de productos primarios.
Con este enfoque se canceló al Estado universalista y se lo sustituyó por un Estado neoliberal asistencialista, las políticas sociales son focalizadas a la población indigente con el objetivo de sacarla de dicha situación. Los demás sectores deben solucionar sus demandas sociales a partir de sus propias capacidades en la medida en que el mercado permite hacerlo.
FINANZAS PÚBLICAS
En los 20 años de neoliberalismo los distintos gobiernos y los organismos multilaterales fomentaron un culto a la estabilidad económica y financiera en detrimento del crecimiento, la reestructuración productiva y la generación de empleo ya que el primero no logró generar condiciones propicias para el crecimiento. Entonces, esta constatación permite señalar que las políticas neoliberales sirvieron para la estabilización y no para los aspectos fundamentales de la sociedad reestructuración productiva y empleo, por la existencia de elevadas tasas de interés.
Además la salud macroeconómica, si bien ha sido estable, tuvo poco impacto en las condiciones de vida de la población, mientras los indicadores macroeconómicos expresaban cierta estabilidad, la población no estaba satisfecha porque sus principales preocupaciones no fueron subsanadas.
La estabilidad económica y financiera tiene un carácter bastante precario, en especial porque las finanzas públicas muestran una situación extremadamente vulnerable. El déficit fiscal, resultado del hecho de que los ingresos son mayores a los gastos, provocó la presencia de una deuda pública explosiva.
Por una parte, se generó una fuerte dependencia externa debido a la importancia que tiene la deuda y las donaciones, llevando a un extremo de dependencia de los organismos multilaterales ya que son los principales acreedores. E l proceso de acumulación interno depende de la deuda externa porque no se generó ahorro interno.
Por otro lado, la privatización de la seguridad social de largo plazo que obligó a transferir el pago de pensiones de los jubilados del sistema antiguo provocó una fuerte elevación de la deuda interna, cuyo financiamiento proviene de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y del sistema bancario.