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Autonomía popular para construir nueva civilización democrática y social en Bolivia
 


Por Ricardo Ángel Cardona
www.redbolivia.com
Abril 28, 2006

La nueva civilización democrática y social que está emergiendo en toda Sudamérica es consecuencia de las luchas sociales y de la madurez de las masas. Las élites logieras y oligarquías ya no pueden controlar nada y, por el contrario, ellas mismas deben plantear más democracia y derechos para el pueblo trabajador y los pobres.

Este es el caso de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, donde los dirigentes del comité cívico deben declarar ante la opinión pública local, nacional y regional que su objetivo mayor es buscar la solidaridad con los pobres y los municipios más pobres, es decir aquellos que existen hoy sin recursos pero rodeados de ganaderos y hacendados ricos. Se propone también que terratenientes y latifundistas paguen más impuestos para beneficiar a municipios y provincias más pobres del departamento cruceño. Para el Cardenal Terrazas, entre otros jerarcas religiosos, la opción esta echada y se debería apoyar esta clase de autonomía basada en estatutos elaborados por expertos del comité cívico y que promete felicidad a cruceños. Pero la realidad es muy diferente.

El mismo Branko Marinkovic, presidente del comité cívico, declara que como en cualquier país moderno del mundo, si alguien tiene una propuesta impositiva o de estatutos, se debería someterla al voto de la gente. Pese a esto, los estatutos cruceños no han sido elaborados por el pueblo desde las bases como amerita cualquier democracia participativa moderna. Y especialmente la boliviana.

No se puede extraer ningún ejemplo al respecto de las democracias financieras llamadas occidentales y cristianas como sucede en Europa y Norteamérica, donde  élites elaboran constituciones y estatutos y la gente finalmente vota. Esta es la razón de fondo de porqué en Europa los europeos han rechazado la última y neoliberal Constitución que beneficia más a empresas y bancos en detrimento de la población europea, que al momento tiene índices muy grandes de desocupación y desprotección social. Fenómeno de empobrecimiento que se ha acentuado desde la caída del llamado muro de Berlín. Es decir que se estaba tratando de imponer una Constitución a  europeos pero muy poco cristiana, si por cristianismo se debe entender opción por las mayorías populares por encima de intereses bancarios y empresas transnacionales.

Es parecido en Santa Cruz de la Sierra donde el comité cívico pretende hacer aprobar a los cruceños estatutos autonómicos no deliberados y aprobados por sindicatos, militares, campesinos, juntas vecinales, etnias, curas de base, amas de casa, juventud, universitarios, obreros agrícolas, profesionales, empresarios, etc. Es decir se pretende aprobar estatutos autonómicos poco cristianos pero con apoyo de la jerarquía católica. Así ha funcionado la historia los últimos dos mil años y seguirá funcionando así por el tiempo en que no se instale verdaderas democracias y se construya nueva civilización social, es decir con participación y decisión de pueblos y mayorías. En Paraguay se ha dado el triunfo de Lugo que en forma excepcional ha dejado su función de obispo para dedicarse a otras actividades menos santas pero más justas, humanas y revolucionarias, como la de aceptar la presidencia de su país por los pobres y para ejercer el poder de los pobres.

El poder de los pobres no es una entelequia como se describe en el evangelio y para la otra vida, es poder para cambiar sociedades desde abajo y desde la esencia misma. Es decir desde la propiedad de medios de producción. Si medios de producción pertenecen a las masas entonces se puede construir el socialismo y una nueva civilización social y democrática. De lo contrario todo se reduce a lo que ofrece Marinkovic, es decir más impuestos de ricos para los municipios pobres de Santa Cruz (de todo el departamento). Pero aún esto no es practicable en la realidad.

En primer lugar que la autonomía cruceña no será ejercida por pobres y pueblo desde las bases, como ya ocurre en parte en el occidente boliviano, sino por ricos que no pagarán más impuestos, y todo lo contrario tratarán de no pagarlos en absoluto. La razón esencial es que el Estado boliviano es débil y la parte cruceña del Estado boliviano lo es mucho más aún. Estado débil - estructurado así desde 1825 - que no podrá cobrar impuestos ni ejercer autoridad con ricos como especialmente en épocas de Banzer y Sánchez de Lozada. Y durante toda la historia republicana sin excepción.

Entonces para construir una nueva civilización democrática y social se debe partir de la democratización de medios de producción y servicio. YPFB debe fortalecerse como empresa pública. La tierra debe pertenecer a todos y no a pocos solamente. El Estado boliviano debe garantizar aporte en maquinarias, créditos y tecnologías apropiadas a todos los agentes económicos para incrementar la producción de alimentos y manufacturas a precios competitivos. Y con planificación estatal generosa de por medio, apoyando y respetando la economía mixta

Por ejemplo, el diesel que consume el agro cruceño debe ser reemplazado por maquinarias que usen gas natural comprimido (GNC) o GLP, ya que Bolivia los tiene en cantidades superlativas, pero no aprovechadas por empresarios de la soya, cañeros y algodoneros, que prefieren que el Estado les subvencione el diesel como ocurre actualmente en una cantidad de hasta 300 millones de dólares año. No existen conceptos de productividad y eficiencia en el agro cruceño.

La agricultura y agroindustria en Santa Cruz debe ser intensiva en tecnologías top para elevar la eficiencia y productividad. Se debe acudir a la tecno-política y emplear conocimientos de punta en biotecnologías, ingeniería genética, banco de semillas, cruces de especies adaptadas al trópico boliviano, riego por canales y embalses. El riego artificial no existe y funciona todo a secano. Es decir si llueve bien, sino también porque paga el Estado boliviano. Por eso la planificación.

La autonomía debe ser popular, consultada desde las bases como ocurre en toda sociedad moderna, según propias palabras de Marinkovic, y no impuesta desde arriba como se hará este 4 de Mayo 2008, a iniciativa también del mismo. Aprovechando deseos legítimos y naturales en cruceños y no cruceños bolivianos, para proporcionarse alternativas descentralizadoras y desconcentradoras respecto del Gobierno y Estado centralistas. Pero con esto también se debe pensar y actuar para reforzar el poder y calidad del Estado boliviano que es revolucionario y social. Muy pocos intelectuales en Santa Cruz y oriente han elaborado ideas para fortalecer el Estado boliviano (que no es lo mismo que Gobierno boliviano). Entre ellos sí lo han hecho Colanzi y Jerjes Justiniano. El Estado boliviano debe ser más fuerte y social todavía y el aporte de municipios, provincias y departamentos a este objetivo debe estar reflejado en estatutos y la nueva CPE.

Estado boliviano significa reconocer casi 200 años de vida independiente, origen bolivariano y social de la República (cosa pública) y, ante todo, sentir la integración entre bolivianos y regiones como que nace del alma. Por tanto, el Gobierno nacional de Evo Morales está llamado a negociar en paz y buscar salidas tecno-inteligentes y tecno-políticas, pero también a hacer valer el poder de las masas bolivianas y suramericanas en Santa Cruz, que quieren integración No en nombre del MAS o etnias o sindicatos o FF.AA. o juventud revolucionaria o campesinos o empresarios o científicos solamente, sino en representación del Estado nacional boliviano en conjunto.


rancardonay@yahoo.es   26.IV.2008