

Coyuntura y prensa en Bolivia
Por Max Murillo Mendoza
Enero 30, 2008
Pasaron los dos Foros Mundiales, el de Davos Suiza y el de México, en este último se organizó el Foro Social Mundial. En ambos casos las discusiones abordaron temas claves, concernientes a economía, ecología, participación y democracia y guerras globales. Temas por demás complejos y de árida cuestión teórica. En el caso del Foro Social Mundial, junto a su lema: un mundo distinto es posible, en este año se intentó realizar de manera descentralizada; aunque realmente desorganizada, por ejemplo en Bolivia se llamó a las organizaciones de alternativa para que sumen sus fuerzas en contra del Racismo. Pues, considerando que este asunto nuestro está a flor de piel, las respuestas han sido totalmente tímidas y también poco coordinadas y peor organizadas. Las instituciones al parecer tampoco hemos aprendido las lecciones de cómo organizarnos, de los movimientos sociales que les ha llevado al poder mismo. Pero en fin, ahora me referiré al triste papel de la prensa comercial.
Hace tiempo reflexioné sobre la prensa y su papel en el llamado neoliberalismo, que fueron los principales protagonistas del asalto ideológico y la prostitución política del modus vivendi colectivo, es decir la punta de lanza del modelo, por eso su multiplicación geométrica y agresiva aparición de canales de televisión de todo estilo y gusto. Es decir, la prensa ha sido la principal correa de transmisión de la era del neoliberalismo.
Hoy están desnudados en su papel. Su falta de ubicación ante los avances que hacen nuestras sociedades, les ha llevado a convertirse en centros de crónica roja, la competencia para informar sobre la sangre de asaltados y asaltantes, etc. En realidad los objetivos más importantes que tienen son desinformar y vender ideología: la visión de los vencedores, de los triunfadores del “libre mercado” y la democracia liberal. No dijeron casi nada, sino como un asunto muy puntual sobre los encuentros o Foros mundiales, que a pesar de los pesares estos encuentros se han convertido en verdaderos foros mundiales, donde organizaciones sociales e instituciones y empresas representativas discuten, intercambian criterios, opiniones e información sobre temas en donde todos tenemos que ver, en este mundo cada vez más pequeño y globalizado. Quizás por la coincidencia de los carnavales, ya que la frivolidad y la estupidez son parte integral de todos los medios de comunicación, y gran parte de sus servicios están para mostrar a ese país “triunfador” y de gran “alegría”. Mujeres bellas, sonrisas por doquier, moda, ilusiones y pasiones. Pero el país real está ahí: uno de los países más pobres del planeta, con tasas de analfabetismo y desnutrición escandalosas y absolutamente antihumanas. Hoy mismo en medio de inundaciones y serios problemas de carreteras. Y ningún medio de comunicación se moviliza para algo de solidaridad y piedad con el país real. Pero todos coinciden en su alegría y disfrute de este país triunfador. Ya no es noticia la pobreza y la corrupción. La impunidad es parte del folklor patrimonial de nuestras ciudades. Nos hemos acostumbrado a las miserias de nuestras calles, el modelo “ha instruido” considerar a los miserables como no adaptables a la modernidad, ineficientes para la velocidad de la economía y sus exigencias, son simplemente parte de las estadísticas, eso es todo. Incluso son necesarios para la justificación de nuestros trabajos y nuestras tertulias: pobres sobran para todos!!!
Pues el llamado cuarto poder felizmente empieza a derrumbarse frente a propuestas, todavía tímidas, interesantes, sobre todo en el Internet. Algo es algo. Esta herramienta puede ser la clave para enterrar definitivamente a los monstruos de los medios de comunicación, que sólo son un puñado de compadres que hacen la labor de mercenarios para justificar los intereses de los triunfadores, y pertenecen además a una manera arcaica de ser y pensar, decimonónicos sería mucho decir. El gobierno no ha hecho nada en este tema, ha cometido los mismos errores de los anteriores, a quiénes no podíamos exigirles mucho; pero supuestamente tendríamos que pedirles cuentas a este último; sin embargo a estas alturas la decepción se hace patente. El poder es el poder, y sus tentáculos están más allá del bien y del mal. Amén. De mi parte seguiré apoyando las nuevas iniciativas para saltar al vacío y crear otro tablero de ajedrez.
Cochabamba, carnavales del 2.008.
Max Raúl Murillo Mendoza (murillomax@hotmail.com)