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La identidad indigena en Bolivia

 

Por Ademir M. Muñoz Soliz*

Febrero 6, 2008

Cuando hablamos de identidad indígena, los intelectuales occidentalizados, nos ofrecen argumentos simplistas y dicen “que en Bolivia y América Latina, ya no hay indígenas, que todos son mestizos” , reduciendo el debate de la identidad cultural a cuestiones biológicas o rasgos físico-somáticos (raciales) y, tratan de hacernos creer que la América Morena , ya tiene sangre española o europea, que ya dejo su condición subhumana; por lo tanto, tiene que imitar a occidente y buscar que su tonalidad de piel, se acerque más al del rubio europeo y, estar agradecida de ello al cristianismo colonizador; eludiendo de esa manera, a las diversas identidades culturales, que están demandando justicia histórica y justicia social, después de 500 años de explotación, exclusión y humillación.

La identidad no es producto del tipo de sangre ni de los genes; por lo tanto, no pertenece al ámbito de la biología; la identidad no es una condición dada con el nacimiento, la identidad no es innata al individuo y por consiguiente, no se define en función a los rasgos físicos ni somáticos; la identidad es una construcción ideológica invariable durante toda la existencia del ser humano . Entonces, la identidad es la suma de afinidades comunes que se dan por efecto de la concurrencia de las diferentes influencias del entorno familiar o medio social, por un lado y, por otro; es la construcción que se desarrolla con la negación del otro, con la negación del enemigo o la cultura ajena, distinta al modelo inculcado por la familia o el ayllu .

En ese comprendido, las reclamaciones de respeto pleno a la diferencia cultural de la actual coyuntura, son en parte, producto de la opresión de los colonizadores criollos y sus estrategas yankis. Después de siglos de desestructuración cultural y de ataques mortales a su autoestima, los indígenas han recuperado el coraje y la fuerza necesaria, para reivindicar su identidad y sus valores culturales, con una idea concreta: “ la descolonización del Estado singular y excluyente que formaron los criollos emancipados de la corona española y, de la cual se beneficiaban los capitalistas yankis y europeos” .

Pese a la reducción  mental y cultural de los indígenas, al desprestigio de la cultura e historia indígena; al plan de extinción, homogeneización y sometimiento instaurado por los europeos, como medio para legitimar la autoridad colonial que se extendió por siglos; ahora sus esbirros criollos, en su condición de sirvientes rastreros de la neocolonización de los yankis –aquellos que prefieren la destrucción y servidumbre antes que la liberación de su propio país- luchan por matar la cultura indígena, bajo los mismos argumentos que utilizaron sus antepasados: civilización, evolución, desarrollo y modernidad; para convertirlos en dependientes de la modernidad que producen los neocolonialistas y sus multinacionales.

En efecto, la mentalidad europea occidental, nunca ha aceptado a los indígenas como seres humanos iguales a ellos, por eso hacen hasta lo imposible para que sigan como niños dependientes de la cultura europea y su industria. Si antes, solo necesitaban apropiarse de las materias primas de los países colonizados, hoy buscan, que los colonizados trabajen como esclavos modernos , para consumir sus productos industrializados. En tal sentido, persiguen enfáticamente, imponer su monopolio cultural y no quieren que los indígenas tengan cultura ni historia propia, porque cuando ello suceda, no habrá lugar para los colonizadores occidentales y sus industrias transnacionales de la tradición judeocristiana imperialista.

Por ello, el despertar y la lucha por la afirmación y reafirmación de las identidades culturales -al margen de buscar la liberación e igualdad de los más pobres y menos favorecidos- es la construcción ideológica de los excluidos de nuestro tiempo, es la resistencia tenaz al proceso de globalización y/o americanización de los yankis, que buscan reducir al hombre en software diseñado para cumplir un rol acorde con los apetitos yankis. Es la contestación y rechazo ante los blancos colonialistas (yankis y europeos) y su impertinente plan de globalizar todo para apropiarse del trabajo humano y los Recursos Naturales del mundo. Consecuentemente, la lucha por el reconocimiento de las identidades colectivas, esta inseparablemente acompañada de la demanda de justicia social y justicia histórica , la primera equivalente al reclamo de dignidad y libre autodeterminación de los indígenas y; la segunda, referida al pedido ineludible de juicio y castigo para los colonizadores, por todos los crímenes y la humillación cometida contra la vida y dignidad humana de los indígenas, en su intento de devorarse el mundo, para imponer su hegemonía cultural y satisfacer su desmedida sed de poder .

* Investigador becario del Instituto Internacional de Sociología Jurídica de Oñati, País Vasco (España)

 

Dr. Ademir M. Muñoz Soliz

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