

Bien divididos siempre
(28 Junio 2004)
Por Coco Manto
Alias Jorge Mansilla Torres, poeta y periodista boliviano. Reside en México.
En alguno de sus libros dice el Mago Baptista que Bolivia tiene fama de país propicio para la ruptura y el enfrentamiento. Que aquí se separaron Los Panchos y se dividen los circos.Es que tenemos una facilidad congénita para pulverizarnos con éxito envidiable. El recelo y la desconfianza son la moneda feble que más usamos y hasta nos sobra para dar cambio.
Vivimos como encantados de estar partidos en dos o tres resquemores por persona. Aparte del crónico regionalismo, ahora vemos a mineros frente a obreros, maestros ante docentes, campesinos versus indígenas... etcé contra tera.
Miren que hasta nuestra canditeta a Miss Universo se dio el gusto de partirnos la madre en dos patrias. Una es alta y escultural, dijo. La otra es cultural, chata, por debajo de su cintura (que es donde yo podría acomodarme).
De rencores y divisiones me sé mil historias. Era yo un maltoncito cuando fui a una reunión política clandestina en Llallagua. Entró un obrero y dijo "buenas noches". Un bolchevique se puso de pie y le respondió: "¡No estoy de acuerdo!".
Otro día se nos desmayó un compañero trosco y por no volver en sí, volvió en no.
Patria desolada, escribí. Vino un falangista de la infeliz Célula L y trastocó mi escrito con su "ele": desollada.
Somos gente con la piel desollada, incapaces de soportar el más leve rozamiento de una opinión en contrario.
Un provocador entró a la quinta donde estábamos chupando y con una tiza trazó una larga raya en el patio y nos dividió: ¡Los de este lado son unos huevones y los de éste otro, unos kjudos!, gritó. El maestro Butrón se le enfrentó, muy digno: Yo no soy ningún huevón.
-Entonces, pásese al otro lado -le ordenó el provocador.
Yo me quedé donde estaba, muerto de rabia pero callado porque la vida me enseñó que nada sale más caro que un enemigo gratuito.
Caray, baste ver a los dizque honorables que convierten nuestro democrático "poder escoger" electoral, en su prepotente "poder es coger" parlamentario. Patria de decisiones que otros entienden de escisiones.
Cochabamba se divide en dos lados, el francés y el inglés, cuenta el Gato Salazar. Los del sector francés dicen "le vuá invitar". Y los del inglés: "le'y de invitar".
Los indígenas y los racistas: los indios y los sin dios. Hay que imaginarnos en el tiempo de los apóstoles. El evangelista habría escrito nuestro versículo: Suma de yerros, los bolivianos. Restaron apoteosis a la Multiplicación de los panes. Dividieron a la grey hambrienta.
Con el Loco Mendiola y el Pato Estrada organizamos en Siglo XX, a fines de los 50, el "Centro Pacífico" de Estudios Marítimos. Una vez que nos agarramos en un fiero debate sobre la importancia del agua en la navegación acabamos ahogados de rabia debido a la infiltración troscoíde. Nos dividimos en dos bloques: Paz y Fico.
Son demasiados celos para tan poquito amor. O dicho al modo de hoy: montón de Mallcu para tan escaso Evo.
Escindidos, fragmentados, partidos. En la misa de Mesa, la moza y la musa se apartaron de la masa.
Por esta maldita afición a dividirnos hemos echado a perder la obra de Bolívar. Ahora la otra mitad somos de The Strongest.
Cuando el profesor Alge Braico murió aplastado por una góndola contra la pared, el director del vespertino Jornada me pidió un título más jalador para la nota. Llevado de mi tendencia fragmentarista puse: Colectivo Dividió en 4 a Profesor de Matemáticas.
Con tanta división general abajo, un día de estos la embajada nos va a poner un general de división encima.
Ya no nos dividamos como los conjuntos de la Entrada del Gran Poder y en vez de bloquear los caminos de tránsito popular, ¿por qué no bloqueamos las cuentas bancarias de los lunthatas capitalizadores, hijos de su mal dormir?
Empecé esta vaina con la cita de un mago y voy a terminar con la historia de otro. Un ahijado mío decidió hacerse mago y se puso a ensayar actos en su casa, asistido por sus tres hermanas. Bien rápido, ese boceto de p'ajpacu aprendió a sacar palomas y conejos de la chistera, hasta que le llegó la tragedia. Falló en el acto de serruchar mágicamente los cofres mortuorios... y ahora tiene seis medias hermanas.
Recibido Agosto 23, 2004